Si no fuera por las tiendas de souvenirs y el ocasional extranjero pensaria que he ido ha hacer un Ironman a Marte. No conocía la isla. No puedo decir que me guste, pero desde luego es diferente, y diferente me gusta.

Planeamos estar en Lanzarote una semana de martes a martes para aclimatarnos y poder hacer las cosas con calma y disfrutar de la isla también. Lamentablemente el viento era muy fuerte desde que llegamos. Fuerte de asustar.


El viernes el viento seguia igual, fuimos a nadar y el agua era maravillosa, transparente y buena temperatura. Otro rollo, claro, el mío, jajaja. Mi cabeza no dejaba de pensar en esas palmeras doblegándose ante el viento. Estaba cagado. Tanto que se me contractura el lumbar izquierdo para mas complicación. Tenia que bajar el viento pero no bajaba. Dejamos las bicis en boxes y para el apartamento tempranito. Sinceramente pensé que no seria capaz de cabalgar con ese viento y cuando finalmente me dormí a la 1, el viento seria rugiendo.
Suena el despertador a las 4:45. Ostris parece que ha parado un poco, parece que por lo menos no va a ser huracan. Mas contento que chupitas para boxes para ultimar detalles y estar listos y desayunados que nadabamos a las 7 am.
El ambiente es increible, es de noche y poco a poco amanece. Los triatletas pasan de estar muy cayados a ir activandose hasta que aquello es un hervidero de gente. Lo demás en fotos

